miércoles, 15 de julio de 2009

de colchas, bebés y abuelas...

En una entrada anterior, Leti me pedía unas fotos más de la colcha de los elefantes. Estos dibujos eran los que miraba cuando era niña, y mi imaginación volaba como el viento:

Los famosos elefantes; sólo son cuatro, uno en cada ángulo:



Más que elefantes, hay unos personajes a caballo, exóticos, con turbantes orientales. Algunos, luchando con unos tigres:


Otros, con unas pantallas de plumas:


Y este es el diseño del centro:


¡Claro, cómo no llamarme la atención con estos diseños tan extraños para una niña de una familia trabajadora de Lanús! ¡ja jaja!

También , intrigada luego de haber tejido ocho cuadrados al crochet, conté los cuadritos de la colcha que tejió mi abuela... ¡¡¡¡ Dios santo, son novecientos ochenta cuadritos!!!



Me dije que debo, tengo la obligación de repararla: está descosida en varias zonas, y algunos cuadritos habría que hacerlos nuevamente. ¡Qué son cinco o seis cuadros frente a los casi mil que tejió mi abuela! Obviamente, no heredé su paciencia; pienso que tejió dos colchas iguales, y me da vértigo!

Por mi parte, quise tejer una cartera flor que vi en varios blogs, y que me pareció muy linda. Claro que no sabía que el patrón era para una lana más gruesa que la que yo usé. ¡y más que bolso, está saliendo un monedero!


Terminé un pulóver para mis vacaciones, pero aún está secándose; espero poder mostrarlo en la próxima entrada. No es nada del otro mundo, pero sospecho que voy a usarlo mucho, porque me parece que es muuuuy cómodo.

Y como despedida, infaltables... ¡¡imágenes de Joaquín!! Hoy vino con sus padres a visitarnos por primera vez. Aquí lo vemos con su mamá y la tía Luci:

¿Observaron el saquito? ¡Es uno de los que le tejió la abuelitaaa!

Con el abuelito Gustavito (las fotos se ven oscuras porque no usamos el flash, para no molestar sus ojitos):

¡¡Te amo!!

lunes, 13 de julio de 2009

chaleco medieval...

¡Al fin! ¡¡Terminado y estrenado! Según mi opinión, ya no parece de guerrero medieval, porque sólo lo abotoné en la parte superior, para que no dé una imagen tan "cuadrada".


Me gustó el resultado:


Además, tuve que descoser y seguir tejiendo un poco más el gorrito para Antonella, porque le quedaba corto... ¡¡y también lo hice!!


Yo sé que no es demasiado, pero ciertamente hago bastante más que tejer, ya que también quiero leer, salir pasear si la tarde está soleada, mirar películas... ¡¡todo no se puede, Marisín!

Ayer fuimos con Gustavet a San Telmo, y nos compramos un bolso de mano bastante grande, de los años 70, súper resistente, que nos encantó (sobre todo por el precio). Es porque ya tenemos que empezar a prepararnos para nuestro viaje Jujuy:


De paso, no pude resistir las ganas de comprar servilletas viejas, cosidas y bordadas a mano, además de unos admínículos para cortar ravioles y para preparar papas noissette, que pienso colgar en la pared del comedor. Sí, como lo leyeron; no estoy loca, pero me encanta colgar objetos cotidianos, viejos, en las paredes de la casa. Cuando mi hijo acceda a clavar un par de clavitos y pueda colgarlos los voy a mostrar. Por ahora, sólo las servilletas:



Y un pocillito que me gustó mucho y el vendedor me obsequió amablemente:


Y ahora... ¡¡a seguir tejiendo!!

martes, 7 de julio de 2009

Ayer decidí descansar un poco de mi chaleco, y ocuparme de algún otro tejido, porque si no... ¡¡iba a enloquecer!!
Como mañana iré a la casa de mi sobrinita Antonella para entretenerla un poquito (¡dios mío!, ¿¿podré??), le tejí de regalo un gorrito para que use en el jardín, del color de su uniforme:



Y hoy comencé un tejido súper sencillo, cero complicación y lana bieeen gruesa, que me gustó de una revista Para ti 1977:



Como corresponde a toda abuela babosa (¡y a mucha honra, j ja ja!) aquí van unas fotitos de Joaquín, que me cautiva más, día tras día:



¡Y a no olvidar a mi otro hijo, que se pone celoso! Hoy, para darme una sorpresa, Lucía tendió
mi cama y puso una colcha muy especial para mí. Era de mi abuela, y la ponía en su cama en los días de fiesta... Cuando yo era chica, estaba enamorada de ella, con mi hermana la llamábamos "la colcha de los elefantes", porque los tiene bordados con hilos de seda, es realmente muy hermosa... Un día, poco antes de morir, mi abuela nos dijo que le pidiéramos algo que quisiéramos tener de ella. Mi hermana pidió un dedal, y yo, la colcha de los elefantes. Para mí es un tesoro, casi nunca la uso, ni siquiera para las fiestas. Y hoy, cuando abro la puerta de la habitación, ¿¿a quién veeeeoooo??

¡¡Te mato, Manucho Mujica!! ¡Enganchá la colcha y te achurooo!

domingo, 5 de julio de 2009

honestidad asesina

Mis hijos crecieron, ya son prácticamente hombres, pero siempre reconozco en ellos "algo" de cuando eran niños.

Tendrían unos ocho años, cuando un día estrené un vestido de lana, de moahir gris oscuro, el color que más me gusta. ¿Y, les gusta el vestido de mami?, les pregunté. Recuerdo que se pusieron contentísimos. ¡Qué lindo, qué lindo!, exclamaban... Entonces Javier me acarició los brazos, enfundados en las mangas de lana, y me dijo:

"Es hermoso, mami, es hermoso... ¡PARECÉS UN PERRO!"

¡ja ja ja ja!, Claro, para él, que siempre amó los perros, parecerse a uno de ellos era lo mejor que le podía pasar, pero yo ¡me quería morir!

Hoy, después de tejer ayer hasta el cansancio, terminé mi chaleco. Le tejí un cuello que me parecía importante, le tejí todos los bordes con el moahir natural, cosí los botones... ¡y al fin me lo probé! La verdad, no me convenció, no sabía bien por qué aunque sospechaba que era por el cuello y los bordes. Mucha línea, tal vez mucho ángulo recto muy marcado, algo había. Dudé. ¿Lo dejo así o lo desarmo? Ya sabemos lo que es destejer el moahir... una tortura china... mmm... ¿qué hago?
Javier estaba en la compu. Fui hasta él y me mostré con el chaleco puesto. ¿y, Javi, qué te parece? Me miró, sonrió y dijo que "estaba bueno". ¿De verdad? Y el cuello, ¿qué te parece?

"Está bueno, te queda bien... ¡PARECÉS UN GUERRERO MEDIEVAL!"

¡¡AAAAAAyyyyyyyyyy!!
La decisión está tomada, porque ¿quién quiere ir por la vida hecha el cid campeador?

viernes, 3 de julio de 2009

Adiós, Silvia...

Conocí a Silvia en 1992: era una de mis alumnas de cuarto año de la escuela de Monte Chingolo. No me acuerdo de ella como estudiante, pero dos años después empezó a trabajar en casa: cuidaba a mis hijos mientras yo trabajaba. Los cuidó durante unos años, excelentemente, y yo me iba confiada y segura de que mis hijos estaban en buenas manos. Los llevaba al club, retiraba a Luci del jardín y a los varones de la escuela, les hacía hacer los deberes, jugaba con ellos, los retaba si era necesario...

Años después se enamoró y se casó ahí no más, en la iglesia que está frente a la escuela, y allí fuimos con Luci y la vimos feliz...

Estuvo un par de años buscando un hijo que nunca llegaba, hasta que por fin lo logró. Y también fuimos a la clínica, y lógicamente, estaba muy feliz. Con el tiempo, ese bebé empezó a manifestar que era un niño especial, porque lamentablemente tenía un retraso madurativo. Silvia desde ese momento, superada la aungustia inicial, luchó por su hijo, por conseguir todo aquello que necesitaba y a lo que tenía derecho- pero que como todos sabemos, en nuestro país sólo se obtiene después de arduas luchas.

Hace un mes vino a casa. Le encargó a Mariano un trabajo en cerámica ("quiero ver a uno de los nenes", dijo Silvia en esa oportunidad) y estaba más feliz que nunca. Vino con su hijo, que ya tiene cinco años, orgullosa de él, y con su panza de siete meses de embarazo. Nos contó que era una nena y que su cesárea sería el 28 de julio.

Lamentablemente, no pudo ser. Silvia fue internada el domingo con mucha fiebre, el lunes pasó a terapia intensiva con neumonía y el miércoles 1° de julio, desgraciadamente, murió con su bebé.

Silvia querida: te agradecí muchas veces lo que hiciste por mis hijos, pero vuelvo a hacerlo. Ya extraño tu carcajada escandalosa e infantil, tus ojazos negros que parecían salirse de la cara cuando te enojabas, tus manos hermosas con uñas siempre larguísimas y pintadas... Gracias por tu honestidad, tu decencia, tu garra para luchar y salir adelante frente a tantas adversidades que la vida te puso en el camino... Siempre con fuerza, con empuje, con la risa a flor de labios... Qué tristeza tan grande haberte perdido , amiga mía, adiós... En momentos como este me gustaría poder creer que hay algo después de esta vida, algún lugar en el que volvamos a encontrarnos, pero vos sabés lo incrédula que soy... Tuve la suerte de encontrarte, conocerte, participar un poquitito de tu vida, te quiero mucho, te agradezco tanto.

jueves, 2 de julio de 2009

hola, Joaquín!

¡¡Sííí, ya soy abuelaaaa!!

El martes 30 nació Joaquín Lautaro, con 3,300 kg y unos ojos enoooormes como su mamá.
Sé que las fotos no se ven muy bien, pero prometo que las próximas serán mejores. De todas maneras, ¿no es una hermosura?



sábado, 27 de junio de 2009

En los momentos que tengo libres y después de leer las noticias y el correo, paseo por los blogs que suelo visitar. ¡¡Qué vergüenza!! ¡Todas con tejidos y proyectos, y yo aún en veremos!

Como en la semana me es imposible tejer, por el trabajo primero y el cansancio después, mis planes eran terminar mi chaleco este fin de semana, pero todo está en mi contra... ¡¡mañana seré presidente de mesa!! ¿A ustedes les parece? Después de laburar toda la semana... ¡¡también el domingo!! ¡desde las 7:30 hasta que la suerte lo depare! Escucho y leo a quien dice que ser autoridad de mesa en los comicios es un honor, y me pregunto cuántas de estas personas lo fueron siquiera una vez en su vida ciudadana. Seguramente, la mayoría , no.

En fin, basta de protestar. Saqué un par de fotos a mi tejido eterno, para mostrar que algo estoy tejiendo, aunque sea de a poquito... Obviamente, aún le falta bastante, incluido el lavado (ahora está todo arrugado)


Para colmo de incomodidades, Manucho Mujica está in-so-por-ta-ble. Como ahora pasa mucho tiempo solo, cuando estamos en casa sólo nos quiere para él. Permanentemente llamando la atención: que le abramos la puerta para salir al patio, que al minuto quiere entrar, que trae la pelotita para jugar, que arrastra el plato para que le pongan leche, que quiere estar a upa, que quiere caricias... ¡¡Basta, Manucho!!






Bueno... ¿y para qué me trajeron a esta casa?