


Te amo, Luci, sos mi mejor regalo de aquel fin de año de 1991!!

Te amo, Luci, sos mi mejor regalo de aquel fin de año de 1991!!
¡Me falta muy poco para terminarlo!
Pero claro que no todo es tan sencillo: me falta poco trabajo, pero tengo poco tiempo para tejer. Estuve un par de días sin tomar una aguja... ¿Por qué?
Primero: tuve que entregar el trabajo final del curso de didáctica de la poesía (hermoso, pero la confección del trabajo me insumió bastante tiempo)
Segundo: Mariano piensa ir a una feria artesanal a probar suerte vendiendo sus piezas de cerámica este sábado. Como le gusta el origami y aprendió algunos modelos, junto con su novia... ¡Ella quiere vender origami en la feria! ¿Cómo les irá? ¿Tendrán suerte? En fin, el caso es que estuvimos plegando y plegando todos , y aún no terminamos. Algunas fotos:
Las estrellitas que hizo Javier (¡¡cien estrellitas!!)
Las famosas gallinas que hace Mariano (las grandes van muy bien como servilleteros) y al fondo se ve el único tulipán que llegamos a hacer:
Todavía falta: armar los móviles, hacer más tulipanes, armar las rosas en pequeños envoltorios...¡Es mucho! Y para colmo, la peor maldición para un ama de casa... ¡se rompió el lavarropas! ¡¡buaaaa!!
Otra pálida: no tuve tiempo de hacer ni una fila de bolillo y la clase es mañana. ¡Qué vergüenza! Ahora que contabilizo lo negativo, tampoco compré nada para Navidad, no me hice los análisis del hematólogo ni pedí turno con el clínico... ¡¡pésimo!!
Pero... ¡una buenísima!
Ayer entregué a mis hijos, en la escuela, sus diplomas de Técnicos en cerámica artística. ¡Qué alegría, qué felicidad!
Ydespués festejamos los siete, porque se sumaron las novias, por supuesto, en una pizzería de barrio, en la vereda... No era nada glamorosa, ¡pero qué bien lo pasamos!
¡Es cierto, es Manucho Mujica árbol navideño, ja ja ja...!
Lo saqué de acá, y aquí va el patrón (del mismo blog, que es muy lindo)
Y bueno, ya que este año aún no armé el arbolito, ¡le cuelgo unas lucecitas a Manucho, y listo!
No contentas con el kusudama, para festejar nuestra labor, hicimos luego esta otra rueda de dieciocho módulos, mucho más fácil, que con la ayuda de unas campanitas y unas cintas, se convirtió en una guirnalda navideña (no sé si se llama así, me parece que no, pero no me acuerdo el nombre...)
Y así, plegado va, plegado viene, Marisín y Daianita estuvieron trabajando... ¡¡hasta las cuatro dela mañana!! Fue lindo compartir con ella el placer que me causa esta artesanía, y de alguna manera transmitírselo. No me gustaría ser una suegra estereotipada, la típica "suegra maldita"... por lo menos por ahora, ja ja ja...
El almohadón me lo prestó la profe, Rosana, muy amable y paciente con sus alumnas. El tejido a bolillo es un trabajo muuuy minucioso; por ahora tengo que prestar mucha atención, pero pienso que voy a aprender, y me seduce la idea de tejer encajes para alguna prenda, la que sea. Sé que podría ir a la mercería y comprar una hermosa puntilla, pero el trabajo hecho con nuestras propias manos tiene otro encanto, es más valioso, ¿no lo creen así?
Hasta ahora, sólo aprendí los dos puntos más sencillos:
No se ve muy bien porque es muy chiquita, muy angosta la puntilla, ya que sólo estoy trabajando con doce bolillos. La cantidad depende del ancho de la prenda. El ancho de una toalla, por ejemplo, llevará unos... ¡¡cien bolillos!
No pretendo llegar a tanto, aunque... bueno, soñar no cuesta nad, ja ja ja...
¡Hasta pronto!