¡Y nos fuimos, los cuatro amigos, para Misiones!

Cuando estuvimos en Oberá, el tiempo no ayudó... Llovía, y llovía, y llovía...
Las ruinas jesuíticas de Santa María, bellas...
El río Paraná, desde la costanera de la ciudad de Posadas:
En Apóstoles, los juegos de la plaza están diseñados con animalitos autóctonos. ¿No es bonito?
Nos vamos de Apóstoles...
El río Uruguay, en la ruta costera:
La selva y la tierra roja misioneras:
IMPONENTES, las cataratas de Iguazú, y nadie venga a decirme que del lado brasilero se ven más lindas:
La casa de Horacio Quiroga:
¡Las ruinas de San Ignacio!
Por supuesto que estas fotitos no son nada absolutamente, al lado de la belleza de esta provincia argentina. ¡Habrá que volver!